| El ahora técnico de la selección holandesa fue uno de los futbolistas que marcó una época a finales de la década de los 80. Debutó a los 16 años en primera división con el Ajax Amsterdam, procedente de la cantera del FC Utrecht, club de su ciudad de natal. En el Ajax jugó durante 7 años bajo la dirección del legendario Johan Cruyff. Con él ganó 3 Ligas, 3 Copas y una Recopa de Europa.
Con 23 años dio el salto al AC Milán, equipo en el cuál se convirtió en el goleador más famoso del mundo. Con el equipo italiano lo conquistó todo: 3 Ligas, 3 Copas de Europa y 2 Copas Intercontinentales. En 6 años en la Serie A marcó 90 goles y fue elegido tres veces el mejor jugador de Europa.
En la Selección Nacional de Holanda formó un equipo de ensueño junto a Ruud Gullit y Frank Rijkaard, quienes también militaban en el AC Milan. Con ellos Holanda se coronó campeona de la Eurocopa de 1988. Sin embargo, la única tarea que quedó pendiente fue la de ganar la esquiva Copa Mundo.
En el 93 una grave lesión dio fin a su carrera como futbolista pero no a su amor por el fútbol. Su rol dentro del deporte cambió para convertirse en director técnico y así enseñar a los más jóvenes el amor por el fútbol y el deseo de gloria.
A partir de julio de 2004 Marco asumió su último reto, llevar a Holanda, esta vez como Director Técnico, al Mundial de Alemania 2006. Con el sabor de haber cumplido el Objetivo, Van Basten tiene claro que Holanda debe, por la calidad de sus jugadores, ser llamado a ganar el mundial y así dejar atrás el mote de que el equipo naranja es el campeón moral de los torneos. Para esto ha sacrificado un poco la vistosidad de su selección en procura primero del resultado, algo por lo que ha sido criticado por la prensa de su país. |