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Una aproximación al universo de las Sirenas

Getty Images
La imagen clásica de una mujer con cola de pez, que se peina sus largos cabellos a orillas del mar, tiene un carácter universal.

Mariano González Achi
Buenos Aires (Argentina)

Cubiertas de plumas o de escamas, las temibles sirenas, son el monstruoso arquetipo de la mujer-trampa, que solo sabe seducir para llevar a su victima a la perdición. Muchos marineros sin embargo, percibieron en estas criaturas marinas, una hermosa forma de morir: la de dejarse llevar aun a sabiendas de que el peor final justificaba entrar en contacto con la mas arrebatadora expresión de la belleza.

En la antigua Grecia el concepto de sirenas se definía como mujeres aladas, a veces armadas con garras de felino, que acechaban desde rocas o islas a los navegantes.

Los hombres eran su banquete, su presa favorita. Estas mujeres pájaro, que carecían de atractivo físico, los atraían con su voz aguda entonando canciones de particular encanto. Era un sonido hipnótico, con poder de quebrar la voluntad de quien lo escuchara. En la Odisea, el héroe Ulises sabiendo que su embarcación iba a pasar cerca de un grupo de sirenas, le ordena a sus hombres que se tapen los oídos con cera. También, deseoso de poder oír esa melodía embriagadora les encarga que lo aten al mástil para no poder acudir a su perverso llamado.

En algunos idiomas, como el ingles, existe una útil diferencia que aportan las palabras siren y mermaid. La primera designa a las mujeres de plumas de la mitología griega. La segunda se refiere a los seres acuáticos que pueblan las leyendas medievales y los cuentos infantiles. Distinción semántica que el español esta ausente, por lo que cada vez que alguien habla de sirenas se remite instantáneamente a seres mitad mujer, mitad pez.

La clásica imagen de una atractiva mujer con cola de pez, que se peina sus largos cabellos a orillas del mar, fue también habitual desde la antigüedad y tiene un carácter virtualmente universal. En caso de la sirenas babilónicas, por ejemplo, estas deidades marinas estaban vinculadas al sol y a la luna. Como habitaban estos astros que al terminar su recorrido se hundían en el mar, los dioses necesitaban tener una compleja anatomía capaz de vivir tanto en el aire como en el agua.

En la India, por su parte, encontramos a las apsaras, quienes aparte de su voracidad sexual, se caracterizaban por tocar el laúd y eran expertas en el arte de profetizar el futuro. Con la consolidación del cristianismo, proliferaron las leyendas de sirenas buscando salvar su alma, adaptándose a las costumbres humanas. Estos bellos seres luchaban internamente con sus deseos de regresar al mar, y muchas veces fracasaban en el intento.

Especialmente en las islas Británicas es posible encontrar un abundante folklore sobre las sirenas. Existen decenas de relatos con múltiples variantes de cada región, donde suelen repetirse algunas constantes. Los relatos refieren el encuentro fortuito de una sirena por parte de un humano. El queda fascinado con su belleza y ella solo le pide que no revele un secreto, pero el hombre no puede mantener su promesa y las consecuencias son fatales. Otra veces, las sirenas olvidan que los humanos no pueden respirar bajo el agua y los arrastran entusiasmadas hacia sus grutas submarinas, para mas tarde reparar en el trágico error cometido.

Asimismo, las sirenas, en estas leyendas aparecen como seres especialmente crueles que atraen incautos hacia el mar para devorarlos. Un caso muy citado en los libros que recopilan estas historias es el de Lorntie donde un noble es seducido por una extraña joven en un lago. El hombre esta a punto de caer en el engaño, cuando es salvado por su criado, quien supo darse cuenta se trataba de un autentica sirena. Unos pocos ejemplos, las muestran como salvadoras de personas que están enfermas, dándoles consejos sobre como fabricar remedios caseros para recuperar la salud.

Es interesante observar que en los países escandinavos, como Noruega, de estrecho vinculo cultural con el océano, las sirenas son presentados como seres benévolos, que solo buscan ayudar a personas en problemas. Los estudiosos coinciden en que es muy difícil tanto para suecos, daneses y noruegos creer que algo maligno pueda provenir del mar.

La fascinación por las sirenas fueron motivo de notables engaños y fraudulentos descubrimientos. En el siglo XIX, la conocida exhibición de maravillas humanas P. T Barnum exponía a los ojos de quien tuviese dinero para pagar la entrada el cuerpo momificado y diminuto de lo que aseguraban era una autentica sirena.

Construida por un astuto comerciante norteamericano, usando una cabeza de mono y una cola de alguna criatura marina no identificada, el falso ser le fue alquilado al señor Barnum por 12, 50 dólares por semana. El comerciante rápidamente invento una historia para agregar verosimilitud a su estrella. Aseguraba había sido capturada en 1842 por un desconocido Dr. Griffin en las islas Fiji.

El animador de turno explicaba a los asistentes que cada animal terrestre tenia su contrapartida en el agua. Es decir, que así como existían los caballitos de mar, lobos y elefantes marinos también debería haber humanos dotados de branquias y escamas en el fondo del abismo oceánico. La llamada sirena de Fiji, era la prueba irrefutable de su existencia.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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