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TV digital en Chile, un debate demorado y muchos intereses

Cortesía
El ministro de Transportes y Telecomunicaciones chileno, René Cortázar, demoró con su llegada a la función pública una decisión casi tomada en 2007. Muchos dudan de su imparcialidad en el asunto.

Paul Walder
Santiago, Chile

La norma para la televisión digital (TVD) en Chile debía haberse zanjado hace tiempo, pero por ahora hay pocas noticias. Se trata del primer paso, que establece el marco tecnológico para desarrollar este nuevo tipo de televisión en Chile. Pero el debate, si es que lo ha habido, se ha sumergido, opacado y contaminado. Distintos intereses han obstaculizado la determinación que debe tomar el gobierno de Michelle Bachelet. Una espera de meses, años, que tal vez se zanje en estos días.

Hay algunos que culpan al Transantiago de la tardanza. El ministro de Transportes y Telecomunicaciones, asediado desde hace más de un año con el sistema de transportes metropolitano, no habría tenido el tiempo para dedicarse de lleno a decidir la norma. Otros, como un buen número de diputados de diversas tendencias, acusan directamente al ministro René Cortazar. La norma estaba casi decidida en marzo del 2007, pero con la llegada al ministerio de Cortázar, un economista que proviene de la televisión y tiene una decidida simpatía, dicen, por la norma estadounidense y por el concepto de la TV como industria, la decisión se ha estirado. Una dilación provocada, que vuelca un debate necesariamente político y ciudadano en un asunto comercial. Aquellos poderes bien arrellanados en la actual televisión no tienen ninguna intención de mover sus posaderas. "La torta publicitaria -ha dicho sin rubor el gerente de un canal privado- no da para más trozos".

La definición de la norma no lo es todo en la determinación de la TVD terrestre, pero sin duda es un inicio. Porque, según ya se puede leer, no todas las normas son iguales. La estadounidense privilegia la calidad de la imagen; la europea, la multiplicidad de canales. Y está la japonesa, que según los ingenieros es mejor que las anteriores pero más cara. La estadounidense ha sido adoptada hasta hoy por una decena de países; la europea, por unos cien; y la japonesa, por Brasil, que desea expandirla por la región.

Ante esta decisión, no hay debate. Por lo menos no un debate público. Hay confusión, desinformación interesada, lenguaje críptico, que margina. La TVD se ha difundido hasta el momento como el plasma, la imagen digital, pero es mucho más que eso. Es, como han dicho especialistas, el mayor cambio en la televisión desde el paso al color. Porque no sólo se trata de imagen y sonido digital, sino de la posibilidad de multiplicar señales. De los cinco o seis canales analógicos actuales, se puede pasar a decenas. Ese es un cambio que apunta a los gestores, a los emisores, a los contenidos. Y es también un cambio que angustia a los que tienen hoy una buena tajada de ese mercado, que harán lo posible para mantener el statu quo.

En Chile no existen entidades independientes orientadas al estudio de los medios de comunicación. La excepción es el Observatorio de Medios Fucatel, dirigido por la especialista, académica y documentalista Manuela Gumucio. Fucatel, que es sin duda un espacio de reflexión sobre esta materia, ha organizado numerosas mesas de debate, expandido la discusión entre parlamentarios y en el mismo gobierno. Gumucio estima que la decisión sobre la norma digital está prácticamente zanjada, que es asunto de días, y que siguen en carrera sólo la europea y la japonesa. Pero éste será sólo el primer paso en un largo camino que debería colocar, como nunca ha sucedido desde el retorno a la democracia, el debate de los medios en el centro de la agenda pública.

Entrevista

Terra Magazine: Desde la llegada al ministerio de Transportes y telecomunicaciones de René Cortázar la decisión sobre la norma se ha retrasado. Hay muchas versiones y rumores en el aire. ¿Cómo ven el tema en Observatorio?
Gumucio: Espero que no se vean confirmadas ciertas suspicacias que ha habido en función de que el ministro Cortázar, por su proximidad con los actuales concesionarios de televisión, tenga una mayor preocupación por satisfacción de ellos en esta transición, que es más de corto plazo, que la que debería tener por el largo plazo, que es la de la ciudadanía chilena, que debería contar con una mayor diversidad de emisores para elegir. Efectivamente, aquí hay un criterio principal que debería regir la decisión, el de considerar que los privados se defienden solos y que al Estado le corresponde defender a la ciudadanía en general y a quienes no tienen recursos.

Terra Magazine: Se ha dado un plazo para el 2010, no se sabe con certeza si para la transición o para tener en marcha el sistema. Lo cierto es que para entonces estaría operando, en teoría, la TVD. Para ello debiera haber una nueva ley, lo que significará un debate nacional y parlamentario. Pero como ha ocurrido con anterioridad, en estos debates los intereses de la ciudadanía pesan poco en relación con los de los grupos de poder, ¿no?
Gumucio: Creo que aquí está pasando una cosa muy positiva: por primera vez hay un parlamento indignado con lo que pasa con los medios. Hay una motivación, que es políticamente transversal, hay un clima de debate. Por eso yo me alegro de que el gobierno tome ahora la decisión de enviar los proyectos. Lo que importa ahora es abrir un debate que durará uno o dos años, que nos va a permitir a todos los que tenemos inquietud en materia de medios que efectivamente nos expresemos, que informemos, que conversemos con los parlamentarios, etc. Es un muy buen momento, en el que hay una gran receptividad. Y esa así por una razón muy simple: la mayoría de los parlamentarios son de regiones donde es más fuerte y evidente este centralismo de la TV, donde se nota cómo los canales no cumplen, partiendo por TVN, su función de ser un vector de integración nacional. No son un vector de integración nacional porque la gente de las regiones no tiene ninguna posibilidad de expresarse. Eso permite una sensibilización importante de los parlamentarios. Hay mucha molestia también con el canal público, hay una gran reflexión pendiente de cómo debiera ser.

Terra Magazine: ¿El debate público, sobre qué aspectos, visiones o materias debiera levantarse?
Gumucio: Chile tiene postergado un importante debate sobre el rol del Estado en relación a los medios. Aquí ha operado una política implícita que señala que el Estado no debe intervenir para garantizar el pluralismo y la libertad de expresión. Ese debate, por favor, tengámoslo. Los que pensamos que sí debe intervenir podemos perder, pero yo quisiera que perdiéramos el debate, al menos, después de que hubiera una amplia información sobre el tema. Llevamos 17 años de democracia, y este sistema ha operado con una cantidad de leyes no explicitadas. Sería bueno que hoy las explicitemos, porque están dadas las condiciones. Recordemos que el actual modelo de televisión salió de un senado con senadores designados a dedo y en un momento de mucho mayor fragilidad democrática.

La opinión de Francisco Gedda

El año pasado se realizó en Santiago un seminario internacional para discutir la televisión digital. Participaron especialistas europeos y latinoamericanos, se reflexionó, pero la discusión no logró elevarse a la ciudadanía. De aquel congreso se publicó el libro El reto de la TV digital (Editorial Universitaria en colaboración con ICEI), editado por Francisco Gedda, documentalista y director de la carrera de Cine y TV del Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile (ICEI). Gedda, como consagrado documentalista, ha logrado demostrar que la televisión no es solo espectáculo, morbo y farándula. Una mirada que bien podría tener cabida en una nueva televisión digital.

Terra Magazine: ¿Qué importancia tiene para un país como Chile, con su actual estructura de medios, la instalación de la TVD?
Gedda: En Chile tiene una enorme implicancia. Significa que la televisión de libre recepción puede tener el escenario del cable, que es un escenario en teoría magnífico para mucha gente porque puede elegir entre unas 60 señales. Se abre para el 70% de la gente que no puede pagar el cable. Ese es el escenario político comunicacional. Cuando hay 50 canales disponibles, ¿por qué no pueden emitir los evangélicos, la Conadi, los mapuches, la CUT, diversas minorías, el mundo privado, el mundo público, los canales regionales? Se abre un enorme escenario de discusión y de modificación del concepto tradicionalmente vinculante a la televisión, evidentemente un espacio monopólico, representativo de los poderes dominantes de la sociedad chilena.

Terra Magazine: ¿Al considerar esa estructura, cualquier cambio puede ser conflictivo?
Gedda: Ahora estamos en un escenario diferente. Muchas personas o entidades pueden en teoría acceder al espacio radioeléctrico. Obviamente es una discusión que no podía ser fácil, y que iba a ser atajada en múltiples instancias, porque la industria televisiva que conocemos, que representa a los grandes canales, por ejemplo Chilevisión, de Sebastián Piñera, Megavisión, de Ricardo Claro, o La Red representan una industria televisiva a la que no le interesa abrir ese espectro. Tienen cifras azules después de años de invertir. Para qué aceptar que revuelvan el mercado y que entren más comensales a esta torta que manejan bien en términos económicos y además les da poder, en términos políticos. Piñera no se compró un canal que estaba con pérdidas, Ricardo Claro tampoco perdió plata durante mucho tiempo... Se espera un alto dividendo de su negocio, que es el poder político, finalmente. Control de la información, control del imaginario popular... Esa industria que concentra poder político y poder económico se resiste con todo a la apertura del espectro. Por lo tanto, ha habido un boicot real desde los sectores de poder, explícitos u ocultos, para retrasar la definición de la norma. En suma, para demorar cualquier cosa que tenga que ver con la TV digital. La norma es parte del marco, define algunas cosas, no muchas, y sobre todo habla del marco, de la regulación, el acceso.

Terra Magazine: ¿Cómo participa la ciudadanía en un asunto tan sensible para ella como es la televisión?
Gedda: Se da una realidad, que es la concentración del poder informativo en manos de grupos muy reducidos. La Tercera y El Mercurio manejan el 80% de la información periodística, tres o cuatro consorcios concentran toda la expresión radial de Chile, la TV está manejada por los que no quieren que cambie el negocio... No es tan fácil una participación ciudadana que sea a través de la información, finalmente. Fucatel ha estado un poco solitario en empujar una discusión al respecto, la verdad.

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