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EFE
Varios trabajadores migrantes chinos duermen en una calle de Pekín. Cuando acaben las obras, están obligados a abandonar la ciudad.
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Las sensaciones: Si no hace ninguna patriotada, está contra la nación. Si no tiene una bandera del país en el automóvil, está por fuera. Si no apoya el gran evento internacional en el cual el país está inmerso, es un traidor. Las semejanzas con el procedimiento de cierto "demonios occidentales" son cosas para hacer caso omiso aquí en China.
Las Olimpiadas son para el mundo entero. Claro, pero los extranjeros no pueden comprar entradas si no estuvieron en China hace más de seis meses. ¿Las Olimpiadas son la unión del país? Claro, pero vestir camisetas "inadecuadas" será castigado "de acuerdo con la ley".
Todos involucrados en la construcción de una China grande, ¿cierto? Cierto. Pero...
Los trabajadores migrantes -que ganan una miseria por trabajar en obras fundamentales en Pekín- serán enviados de regreso a sus ciudades durante los juegos.
Los mendigos y "trabajadoras de pequeñas peluquerías" (léase "las putas") serán enviados de vuelta para sus ciudades y/o no podrán trabajar.
A los ciudadanos chinos de fuera de Pekín se les aconseja no aparecerse por la ciudad durante los juegos. Para reforzar la cosa, los automóviles particulares chinos sólo podrán entrar en la capital durante este periodo con una "autorización especial".
Eso, y mucho más, está registrado en una guía creada por el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos (BOCOG, léase gobierno chino) para los voluntarios que trabajan en el centro de atención telefónica.
Ah, qué bueno es vivir en un país donde todo va bien...
Terra Magazine